Reflexión final

Reflexión:

A través de las diversas propuestas de la asignatura de Literatura española, literatura infantil y educación literaria he podido aprender a cerca del análisis y la selección de la literatura infantil, la adaptación de textos folclóricos, la literatura española y la educación literaria, la lectura literaria y la animación lectora; y la creación literaria.

En el primer bloque “análisis y selección de la literatura infantil” pude acercarme a los aspectos básicos de la literatura escrita para niños, como pueden ser los conceptos, la historia y las utilidades didácticas de los distintos géneros. En la propuesta llevada a cabo escogí y analicé un libro, para lo que me resultó de gran utilidad haber dado este temario previamente.

Me costó un poco decidirme por “El cazo de Lorenzo” ya que la elección de un libro para niños no es sencilla y es importante saber bien en qué fijarse a la hora de elegir uno; para lo que no podemos pasar por desapercibido no solo el momento evolutivo en el que se encuentran los niños, sino también sus intereses, gustos y características. Además, no todos los grupos de un mismo curso van a ser exactamente iguales, sino que cada uno tiene sus peculiaridades, nivel de madurez, motivaciones, nivel de comprensión, etc.

En el segundo bloque “adaptación de textos folclóricos” tuve la oportunidad de analizar un cuento folclórico. Me resultó un trabajo original y creo que puede tener una gran utilidad ya que nunca había hecho una selección de un cuento folclórico para analizarlo y pensar en su utilización en un aula de primaria. Considero que en el entorno educativo del niño debemos reivindicar los cuentos orales como recursos lúdicos y pedagógicos, donde prevalezca el disfrute frente a lo obligatorio y teórico, por lo que me ha servido desde el punto de vista personal y profesional.

 

En el bloque tres “la literatura española y la educación literaria” la propuesta de trabajo me pareció interesante, aunque me llevó tiempo escoger a Lope de Vega, ya que había muchas obras, autores y movimientos que me parecían interesantes sobre los que podía investigar. A pesar de la elaboración que me llevó me gustó porque considero que la literatura es una herramienta que acerca a los niños al mundo de los sentimientos y una puerta de entrada a miles de experiencias de las que aprender.

 

En el quinto bloque “creación literaria” me enfrenté a crear textos, algo que en rara ocasión había hecho. Me pareció importante porque la creación literaria en la escuela es un aspecto fundamental de la literatura que no suele trabajarse muy a menudo en el colegio, a pesar de que la considero fundamental porque permite el desarrollo de la imaginación, el potencial y la creatividad de los alumnos.

 

En el cuarto bloque “la lectura literaria y la animación lectora” llevé a cabo la propuesta que más me ha gustado de todas. Esta ha sido la que más me ha llamado la atención, ya que este es un aspecto necesario en las escuelas porque desarrolla en los alumnos sus capacidades de expresión, comprensión y comunicación. Estar en contacto con la lectura permite tener un léxico y una sintaxis más ricos y variados, cometer menos faltas de ortografía, además de tener unos escritos más claros y coherentes.

Así, la literatura es un factor esencial en el desarrollo intelectual y es una actividad clave en la educación ya que es uno de los principales instrumentos de aprendizaje con el cual se abren las puertas a nuevos conocimientos. Supone también un trabajo emocional y del espíritu crítico, por lo que la libertad de elección por parte del alumnado de sus propias lecturas es una de las claves para el éxito de la animación lectora. Fomentar la lectura ha sido siempre uno de los objetivos principales de todas las personas que han tenido la responsabilidad de educar a las nuevas generaciones, entre ellas, docentes, escritores, profesionales de la animación sociocultural, padres, madres, etc. Todos ellos se han planteado alguna vez cómo transmitir el interés por la lectura a los niños para crear el hábito lector e iniciarlos en el camino del aprendizaje autónomo, logrando que sean capaces de aprender a aprender.

Los niños lectores desarrollan más la imaginación y se sensibilizan más ante problemas sociales y humanos ya que la literatura, además de hacernos disfrutar, nos hace pensar. Por ello la lectura me llama la atención y me hace reflexionar a cerca de cómo debe enfrentarse un maestro a la enseñanza de la literatura y qué relación tiene esta con la educación. Entiendo el fenómeno de la lectura como el conjunto de actividades, estrategias y juegos que facilitan el contacto de los niños con los libros, permitiendo la creación, formación y consolidación de un hábito lector integral de las personas.

Para que un maestro pueda fomentar la lectura en su clase debe conocer la realidad de sus alumnos, su edad madurativa, sus gustos y adaptar las metodologías a sus necesidades específicas. Es fundamental que las familias apoyen dicha tarea y trabajen junto al profesor para que el proceso de enseñanza-aprendizaje tenga un efecto positivo en los alumnos. Es importante no imponer a los alumnos unas tareas o unos gustos lectores, sino dejarles decidir y escuchar sus opiniones, haciéndoles partícipes de las elecciones de su aprendizaje. De este modo el maestro hará de guía, siendo un modelo para sus alumnos.

Muchas veces en la escuela la animación lectora se promueve como una actividad poco lúdica, en donde el disfrute y la participación no son las características más importantes del aprendizaje, dejando a un lado la reflexión y el análisis. En muchas ocasiones hay una falta de estrategias pedagógicas que no logran motivar ni fortalecer el hábito lector. Los niños deben adquirir el hábito lector de manera lúdica y dinámica, de forma que puedan participar de forma activa, disfrutando del proceso para lograr el aprendizaje. Es importante también que el maestro conozca la dimensión comunicativa del niño, es decir, el desarrollo de su lenguaje, las habilidades que conlleva esta dimensión y las posibles actividades lúdicas que se pueden implementar dentro del aula, habituando a los niños a la lectura dentro de las posibilidades que les permite su edad.

La lectura es importante porque contribuye a la formación de la personalidad, por ello las actividades de motivación deben fomentar la capacidad creativa llevando al niño a reflexionar sobre los objetos, las personas y los sentimientos de la lectura, de forma que pueda experimentar y reconocer sentimientos en diversos personajes. Por todo ello la propuesta de animación lectora en la que realicé actividades previas a la lectura, durante la lectura y después de la misma, me resultó de gran utilidad para mi futura práctica docente. A través de ella pude desarrollar actividades donde los niños se involucrasen no solo en la historia, sino también en su mundo interior, sus sentimientos, su imaginación y creatividad, pudiendo desarrollarse como personas.

Me ha servido desde el punto de vista personal y profesional para experimentar diversas formas de animar a leer a los alumnos desde edades muy tempranas, tratando que los niños aborden la lectura desde un punto de vista lúdico, de manera divertida. De esta forma los niños se desarrollan a nivel integral en relación con lo cognitivo, social, afectivo, expresivo y comunicativo.

Esta asignatura me ha permitido aprender que construir una sociedad lectora y lograr motivar a los alumnos a leer no es una tarea fácil y que para ello se necesita voluntad y convicción, pero también un conjunto de instrumentos que pueden servir de apoyo, y un personal docente que ponga de su parte para avanzar hacia una sociedad en la que la lectura se considere un instrumento de aprendizaje. En lo que al centro educativo respecta, y más concretamente al aula, los docentes tenemos un papel importante para avanzar y conseguir ese objetivo.


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