bloque 1: lenguaje, lengua y comunicación oral

 

Bloque 1: lenguaje, lengua y comunicación oral

Una de las necesidades fundamentales del ser humano está la de comunicarse verbalmente. Esta necesidad existe tanto en adultos como en niños. Por ello es de gran importancia incluir la enseñanza del lenguaje en los currículos escolares desde las primeras etapas de la vida escolar, ya que con ello podemos favorecer el desarrollo de la competencia comunicativa.

Se entiende por competencia en comunicación lingüística la habilidad para utilizar la lengua, es decir, para expresar e interpretar conceptos, pensamientos, sentimientos, hechos y opiniones a través de discursos orales y escritos y para interactuar lingüísticamente en todos los posibles contextos sociales y culturales.

Escuchar, hablar y conversar son acciones que exigen habilidades lingüísticas y no lingüísticas para establecer vínculos con los demás y con el entorno. Conllevan la utilización de las reglas propias del intercambio comunicativo en diferentes contextos, y la identificación de las características propias de la lengua hablada para interpretar y producir discursos orales adecuados a cada situación de comunicación.

Leer y escribir son acciones que exigen desarrollar las habilidades para buscar, recopilar, seleccionar y procesar la información y que permiten al individuo ser competente a la hora de comprender y producir distintos tipos de textos con intenciones comunicativas diversas.

La competencia básica en comunicación lingüística implica un conjunto de destrezas, conocimientos y actitudes que se interrelacionan y se apoyan mutuamente en el acto de la comunicación.

Desarrollar esta competencia supone aprender las lenguas mediante su uso en situaciones y contextos de comunicación diversos, puesto que las destrezas o procedimientos, contenidos imprescindibles para la mejora de la competencia en comunicación lingüística, sólo se desarrollan a partir del uso y de una reflexión sobre el mismo para lograr su mejora. La observación y análisis del lenguaje en situaciones de uso es imprescindible para afianzar el dominio de este instrumento, y conlleva la reflexión sobre todos los elementos implicados en el uso de la lengua.

Al trabajar la competencia lingüística oral podemos encontrarnos con dificultades para el alumnado de Educación Primaria, debido a que por lo general no se encuentra presente en el aula. La comunicación oral en el colegio está muy presente y empieza en el mismo momento en el que el alumnado y el profesor se saludan al comienzo del día, y se encuentra durante toda la jornada escolar; además, debemos tener en cuenta que el lenguaje oral está presente antes de llegar al colegio, ya en casa, cuando los padres e hijos intercambian conversaciones sobre distintas situaciones.

Además, hay que tener en cuenta que, en el ámbito escolar, el lenguaje oral es fundamental, ya que el intercambio de conocimientos se produce a través de él. Por ello es imprescindible que exista una evaluación de la expresión oral, para lo cual el profesor debe especificar unas metas concretas y específicas, que el alumnado debe conseguir, de modo que el maestro vea la evolución que se produce a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje.

La principal característica que tiene que tener un buen hablante es saber “escuchar”. Para enseñar a los niños y niñas a expresarse oralmente hay que enseñarles a escuchar a los demás. Para ello, cuando se propone una actividad oral en el aula el profesor debe contar con una serie de normas y estrategias para que la actividad consiga los objetivos propuestos, como, por ejemplo: dominar los turnos de palabra, mostrar interés por lo que dicen los compañeros, no intervenir mientras un compañero o compañera esté hablando, etc.

Este año durante el periodo de prácticas pude observar y darme cuenta de que en las aulas tiene un peso mucho mayor la comunicación escrita que la oral, a pesar de la importancia de la última y de los beneficios que esta tiene a su vez en la escrita. En el estudio de una lengua deben trabajarse la escritura, la escucha y el habla. A pesar de ello, el habla suele quedar olvidado en las aulas por los profesores

La competencia lingüística oral es una parte de la lengua que debemos trabajar en las aulas, pero el profesorado suele evitar, ya que resulta difícil de planificar, de llevar a cabo y de evaluar. Cabe destacar que uno de los impedimentos que encuentran los profesores es la dificultad de la evaluación por la falta de criterios para realizarla o la falta de tiempo. Esta dificultad surge de la creencia de que una evaluación es una nota, y por tanto resulta de gran dificultad materializar una exposición oral o una actividad oral en una nota, porque no podemos ver un examen ni puntuar cada intervención con exactitud. Sin embargo, el profesor en el aula puede darse cuenta de cómo actúa cada uno de sus alumnos, como lleva a cabo sus propias intervenciones y como escucha y comprende las de los demás.



Según Dell Hymes (1927), sociólogo y etnógrafo de la comunicación, la competencia comunicativa es la capacidad de saber cuándo hablar, cuándo no, saber de qué hablar, con quién, cuándo, dónde, y en qué forma, es decir, no crear enunciados que sólo sean gramaticalmente correctos, sino que también sean contextualmente apropiados. Por lo tanto, en palabras del propio Dell Hymes: “La competencia comunicativa es el término más general para la capacidad comunicativa de una persona, capacidad que abarca tanto el conocimiento de la lengua como la habilidad para utilizarla. La adquisición de tal competencia está mediada por la experiencia social, las necesidades y motivaciones, y la acción, que es a la vez una fuente renovada de motivaciones, necesidades y experiencias.” Teniendo en cuenta esta definición y esta visión de ver la competencia comunicativa, uno de los principales objetivos de las actividades que sirven para trabajar la competencia de expresión oral, es que los alumnos sepan que lenguaje utilizar y cómo comportarse en diferentes contextos del día a día a los cuales tendrán que enfrentarse a lo largo de su vida.

Para ello es fundamental crear momentos en el aula donde pueda trabajarse la competencia lingüística oral en contextos diversos ya que todas las destrezas requieren entrenamiento. Es de gran importancia tratar temas vinculados con las experiencias de los alumnos, o trabajar partiendo de información adaptada a su realidad e intereses. Una de las formas que suelen utilizar los maestros para evaluar la expresión oral es preguntando la lección a los alumnos. Estos momentos no son adecuados para evaluar esta destreza porque los niños sienten que son evaluados, no se centran en la forma de hablar y se ponen nerviosos.

Es por ello, por lo que esta propuesta de trabajo de didáctica de la lengua me parece interesante para plasmar y trabajar la importancia de la comunicación oral en las aulas de primaria, presentando una actividad posible en el aula. 

Para llevarla a cabo he escogido el curso de 5º de primaria, en el que los alumnos amplían su ámbito de acción y de experiencia, por lo que aumentan sus posibilidades comunicativas. El lenguaje se hace necesario como instrumento de pensamiento, herramienta reguladora de la propia conducta y de intercambio social.

Para realizar la actividad y lograr una buena comunicación dentro del aula, trataría de que el clima fuese lo más acogedor posible para favorecer la conversación. Tendría en cuenta la importancia de que el aula estuviese en silencio y no hubiese interrupciones. En cuanto al espacio, trataría de ponerme con los alumnos sentados en circulo o en forma de U para lograr un plano de igualdad y cercanía con los alumnos. Además, esto permite una buena visibilidad por parte de todos hacia los compañeros y el profesor.

La profesora conduciría la conversación del tema tratado, en este caso les plantearía ¿debemos tener deberes? para lograr un diálogo donde todos los niños expusiesen sus ideas, argumentando las opiniones propias y de los compañeros. Serían ellos mismos los que llegasen a dialogar acerca de si es necesario o no poner deberes y, en caso de ser necesarios, fijasen la cantidad que consideran oportuna.

El diálogo abarca la participación de los alumnos, ya sea como grupo en su totalidad o subgrupos más pequeños para propiciar la discusión, el intercambio de opiniones y experiencias acerca de temas de estudio y de interés general. En este caso he decidido hacer un diálogo toda la clase, ya que si la hiciese en grupos pequeños debería evaluar de manera diferente. En un diálogo en gran grupo puedo escuchar a cada uno de los niños, sin embargo, en pequeños grupos no puedo hacerlo y la rúbrica de evaluación que podría tener sería más reducida.

Considero que la propuesta de diálogo de los deberes puede resultarles de interés ya que es algo que está presente en su día a día. Es importante conocer las motivaciones e inquietudes del grupo clase para favorecer un diálogo participativo.

Antes de presentarles la pregunta ¿pensáis que deberíamos tener deberes?, les comentaría las normas a seguir en el diálogo, las cuales quedarían escritas en la pizarra. 

1. Levantar la mano para hablar

2. Respetar a los compañeros y sus ideas

3. No interrumpir a los compañeros

4. No cuchichear con el compañero de al lado

5. Mantenerse sentado en el sitio

Les hablaría de la importancia de respetar a los compañeros para lograr nuestro objetivo. Además, remarcaría que es necesario levantar la mano para hablar porque sino podemos interrumpir a los compañeros. Teniendo en cuenta que hay un niño en el aula que no suele respetar las normas, es impulsivo y bastante hablador, remarcaría más aún la importancia del turno de palabra. Para ello pediría dos voluntarios y les diría que hablasen entre ellos. Cuando estuviesen dialogando, yo como maestra les interrumpiría la conversación, haciéndoles conscientes de lo incómodo que resulta que ocurra esto cuando estamos expresando nuestras ideas. Después preguntaría a los niños que he interrumpido cómo se han sentido y si les ha molestado que les haya cortado la conversación.

Con este niño, que le cuesta más controlarse, tendría un trato igual al que tendría con el resto de los alumnos, para que no se sintiese diferente ni se diese cuenta de que estoy más pendiente de que él respete a sus compañeros de que lo haga el resto de la clase. Considero de gran importancia el trato de igualdad con este tipo de alumnado, ya que, si tratamos diferente a este niño, probablemente quiera llamar más aún la atención, la cual busca constantemente. Por ello, actuaría de mediadora a lo largo del diálogo.

A continuación, explicaré que el turno de palabra lo daré yo cuando levanten la mano pero que también podré dar el turno a cualquier persona que en ese momento yo decida. Remarcaré la importancia de respetar las opiniones, ideas y argumentaciones de todos, porque no hay ninguna mejor ni peor, ni más válida ni menos válida. Daré importancia a estos aspectos porque hay una niña en el aula bastante tímida, que le cuesta hablar en público. Por ello comentaré que es normal si en algún momento nos ponemos nerviosos al hablar frente a la clase pero que poco a poco nos iremos sintiendo a gusto con los compañeros y con el profesor. Es importante que la maestra conozca los intereses de esta niña que es tímida, ya que le mandaría responder a las preguntas con las que ella se sintiese más cómoda a la hora de responder. Además, reforzaría sus puntos fuertes cuando se expresase oralmente, ya que los niños tímidos por lo general carecen de confianza en sí mismo, y este refuerzo hace que se sientan valorados, importantes y comiencen a sentir seguridad en sus habilidades y capacidades.

Les explicaría la importancia de escuchar a los compañeros y les preguntaría si saben la diferencia entre oír y escuchar, remarcando que escuchar requiere un esfuerzo por nuestra parte.

Una vez hecho esto, les preguntaría si consideran necesarios los deberes, cediendo el turno de palabra a uno de los niños que hubiese levantado la mano para que diese su opinión. A continuación, preguntaría a la clase si están de acuerdo con su compañero, haciendo siempre referencia a las respuestas de sus anteriores compañeros, complementándolas o matizándolas, empleando preguntas de andamiaje. De esta forma, lograremos entre todos una conversación enlazada, unida y coherente, donde las opiniones de todos tengan cabida para llegar a un consenso. No tendremos ideas sueltas, sino que unas se complementarán con las otras. Lograremos de esta manera un diálogo social, dejando a un lado los monólogos que son propios del egocentrismo infantil. Para ello, tras una opinión de un compañero, la profesora dará la palabra a quienes quieran completarla. Cuando un niño de su opinión, antes de añadir otra, comentarán, valorarán y discutirán su viabilidad. Una vez que se hayan agotado las respuestas, la profesora incluirá otra pregunta, de entre las siguientes.

- ¿los deberes ayudan a entender el temario de clase?

- ¿os gusta hacer los deberes de las asignaturas que os gustan?

- ¿qué actividades os parecen más interesantes para llevar a casa?

- ¿alguna vez habéis tenido deberes que os hayan gustado? 

A esta edad los niños tienen la capacidad de pasar de una expresión egocéntrica con monólogos a hablar con los demás, respetando los turnos.

A lo largo de las intervenciones de los alumnos, corregiría aquello que pueden mejorar remarcando los puntos débiles, pero también haría hincapié en los puntos fuertes de cada uno. No debemos crear en el alumnado la sensación de que cuando algo no lo hacen del todo bien se les castiga, ya que esto les puede crear frustración. Por ello es importante remarcar tanto los puntos a mejorar como los que hacen bien. Es fundamental lograr que el niño esté cómodo y a gusto para poder expresarse sin miedo a que le regañemos o pongamos un cero.

Durante el diálogo trataría de remarcar la parte emocional, ya que es una parte de sus vidas. En la escuela podemos enseñarles también lo que es una comunicación oral sana, ya que los debates y discutir es algo sano.

En cuanto a la planificación de la actividad, la expresión oral se puede programar del mismo modo que la gramática, la ortografía o el vocabulario. Para ello se dispone de una serie de contenidos, criterios de evaluación e indicadores de logro que se deben tener en cuenta a la hora de trabajar el discurso oral. Para ello utilizaría una serie de documentos.

En primer lugar, repartiría a los alumnos una autoevaluación-rúbrica para hacerme una idea de la forma en la que ellos se evaluarían, repartiéndoles la siguiente tabla:


 





  

Expreso mis ideas con claridad y fluidez

 

 

 

Respeto el turno de mis compañeros

 

 

 

Manifiesto mi opinión personal

 

 

 

Cumplo las normas de la actividad

 

 

 

Tengo en cuenta y respeto la opinión de los demás

 

 

 

 

A continuación, completaría la siguiente hoja de observación para evaluar a cada uno de los alumnos con números del 1 al 4

Alumnos/ítems

 

 

 

 

 

 

Adecúa si vocabulario al contexto

 

 

 

 

 

 

Mantiene una postura natural y adecuada

 

 

 

 

 

 

Expresa sus ideas y opiniones con claridad y fluidez

 

 

 

 

 

 

Mira a los compañeros durante la exposición

 

 

 

 

 

 

Pronuncia correctamente

 

 

 

 

 

 

El tono de voz es adecuado a la situación

 

 

 

 

 

 

Expone el contenido concreto

 

 

 

 

 

 

Sigue un orden lógico durante la exposición

 

 

 

 

 

 

Respeta el turno de los compañeros

 

 

 

 

 

 

Levanta la mano para hablar

 

 

 

 

 

 

Emplea gestos y mímica sin exageraciones

 

 

 

 

 

 

 

Para finalizar la propuesta de trabajo, he de decir que me ha resultado de gran interés para llevar a cabo en mi futura vida profesional. La expresión oral dentro del aula desde mi punto de vista es un tema a mejorar en los centros educativos, por lo que los maestros debemos encargarnos de mejorar esta realidad existente a día de hoy. Por ello es fundamental que, como maestros implicados en educación, nos formemos sobre pedagogía, para tener en cuenta la metodología y las técnicas que se aplican a la enseñanza.

Hacer actividades donde los niños tengan la oportunidad de dialogar, contrastar opiniones, expresarse con libertad, respetar el turno de palabra y sentirse cómodos en el aula, es una herramienta clave para lograr su desarrollo integral como futuras personas adultas de la sociedad. Por ello, esta propuesta me ha aclarado la manera en la que trabajar con los niños esta parte de la lengua que queda muchas veces en el olvido dentro de las aulas, cuando la importancia que tiene sacarla a la luz es enorme, y está en manos del maestro ponerla en la práctica de manera adecuada.

-         Bibliografía:

-         Teoría de la asignatura Didáctica de la lengua española. Centro universitario La Salle.

-         Guía de trabajo de la asignatura Didáctica de la Lengua española. Centro universitario La Salle.

-         https://neuropediatra.org/2017/02/06/desarrollo-del-lenguaje/

-         http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/documents/343370/0/Programa+para+el+desarrollo+de+la+competencia+en+comunicaci%C3%B3n+ling%C3%BC%C3%ADstica.+Marco+de+referencia.pdf

-         http://revistaventanaabierta.es/didactica-de-la-lengua-oral-en-el-aula-de-lengua-castellana-y-literatura/

 

 

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